Una idea muy extraña se me ha cruzado hoy por la mente. Es más bien una teoría que incluye una hipótesis de trabajo, lo cual no es moco de pavo en estos tiempos que corren.
Según esta absurda y demencial teoría, toda mi vida se ha echado a perder desde que abandoné la ciudad de Santiago, a la tierna edad de 12 años. A partir de ahí, todo ha sido confusión, tristeza y palos de ciego, uno detrás de otro.
Lo bueno de esta teoría es que incluye una fase práctica, un proyecto de vida: para volver a ese punto de origen tengo que regresar a Santiago. De entrada, me parece interesante. No consigo razonar porqué en Santiago iba a ser más feliz que aquí, qué aliciente o maravilla iba a encontrar allí, pero tiene un punto de aventura que me entusiasma.
Es cierto que no lo puedo explicar con palabras, pero siempre he pensado que algo de mí se quedó en Santiago. Puedo hacer viajes cortos, para ir probando. Aunque no se confirme mi teoría, el sólo hecho de volver allí habrá merecido la pena. Después de haber realizado varios desplazamientos, el siguiente punto sería considerar si algo me llama y si me llama lo suficiente como para mudarme a tierras galaicas. Aquí no dejaría casi nada.
jueves, 23 de julio de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario